Nuevo curso, nuevas oportunidades

En pocos días arranca el nuevo curso universitario, un curso 2021/22 en el que están puestas muchas ilusiones y expectativas. Tras dos años difíciles para la enseñanza en todo el mundo, y cuando ya pensábamos que íbamos a volver a nuestra rutina estudiantil de hace unos años, nos hemos encontrado con que volvemos a tener que atenernos a la nueva normalidad… aunque, eso sí, con diversos matices.

Por suerte, las nuevas generaciones de universitarios no se preocupan mucho de esto, y suelen adaptarse rápidamente a estos cambios. Es por esta razón que ninguno se ha venido abajo al ver cómo se venía abajo la esperanza de volver al sistema de antaño, y están empeñados en seguir sus estudios con el sistema que sea. Así, los jóvenes universitarios son un buen grupo donde realizar estudios sociales y de comportamiento, que sorprendentemente cambian a marchas forzadas y casi en cada curso escolar, sin que en esto tengan que ver razones externas como las que hemos estado viviendo este último par de años.

Uno de los estudios que más curiosidad genera y que se suele repetir cada año o, al menos, muy frecuentemente, es el que se refiere a la sexualidad entre universitarios. Si esto es así, es porque este grupo de población cambia de hábitos con frecuencia, pero sigue teniendo un problema de fondo que no se termina de atajar: la falta de educación sexual. Y no es que no conozcan la forma práctica de realizar el sexo, en eso están más que puestos sin duda; el verdadero problema es que sus conocimientos sobre salud sexual, sexualidad responsable y relaciones consensuadas no provienen de fuentes fiables como podría ser la familia o la misma Universidad, sino que se basan en conversaciones entre iguales u otras fuentes externas que no son ni imparciales ni seguras.

Una de las principales fuentes en que nuestra juventud universitaria bebe para su vida sexual es la pornografía. En los últimos años, el porno online no deja de atraer adeptos, un contenido fácil de conseguir, tanto por ser gratis como por haberlo en cantidades ingentes. Desde muy jovencitos, nuestros estudiantes universitarios no dejan de visualizar videos porno, fotos eróticas, canales de webcams xxx y todo tipo de contenido sin control de ninguna clase; y, al final, piensan que aquellos videos en los que no dejan de aparecer universitarias guarras en situaciones poco menos que irreales, pero que les trae sexo gratis sí o sí, son la vida real. O peor: si no son la vida real, justo es a eso a lo que hay que aspirar. Así, nos encontramos ante chicos que piensan que su etapa en la Universidad ha de estar llena de sexualidad sí o sí; y de jovencitas que se sienten algo discriminadas si no se comportan como perras en celo, abierta a toda clase de proposiciones sexuales.

Por suerte, esta no es la visión que todos los alumnos tienen de la etapa universitaria, ni siquiera la más extendida. Aquí en España la comunidad universitaria nada tiene que ver con fiestas locas ni desfases, y sus estudiantes son predominantemente responsables y con hábitos saludables. Pero, sin embargo, no dejan de tener bastantes carencias en cuanto a la educación sexual: no todos usan preservativos, aún cuando no tienen pareja fija; y, por ende, no son realmente conscientes de la gravedad de las ETS. Los embarazos no deseados aún son más comunes de lo que se desearía, y se tira de soluciones a posteriori, cuando con la planificación podrían evitarse; y también habría una posición más madura ante el sexo ocasional.

En los últimos años, la gran mayoría de los hábitos sexuales de los universitarios cambiaron a la fuerza, y aún este curso tendrán que adaptarse a esos cambios. Sin embargo, se abrieron otras opciones para ellos, como las redes sociales, los encuentros vía telemática, o las reuniones controladas tomando las medidas de seguridad oportunas. Veamos cómo se desarrollan en el presente curso, en cuanto lleve unos meses de andadura.

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